Publicidad:
La Coctelera

Mayye

entre palabras y Holy Hill...

14 Mayo 2009

 

La  educación técnica tiene, o mejor dicho, tenía la particularidad de durar seis años en lugar de los cinco que les llevaba a los bachilleres o peritos mercantiles terminar el ciclo medio. Estaba pensada para hijos de obreros y clase media trabajadora y para formar las siguientes generaciones de mano de obra capacitada “que harían grande al país”.  Hablamos de la década de los sesenta... Lección de historia que aprendí en la universidad muchos años después.

Sin embargo, para cuando llegó  la década del noventa y ésta que les cuenta debió ingresar al  colegio secundario era bien distinto el cantar. Primero: la educación argentina en general era de un nivel paupérrimo; Segundo: los únicos colegios públicos que más o menos brindaban algo de formación específica eran los técnicos; Tercero: ir al Industrial estaba de moda…

Desde los cuatro años sabía que estudiaría en el mismo Instituto privado y mixto con régimen de internado al que asistieron mi abuela y mi padre (no lo nombro, pero baste decir que Alana  sí cumplió con el plan educativo familiar hasta las últimas consecuencias y título universitario allí obtenido). Estaba claro y asumido. No obstante, llegado el momento de armar las maletas miré a Ida y creo que con patetismo en la voz dije:

– Mami –cosa que de por sí no solía salir de mis labios y debió alertarla de mi especial estado de ánimo– yo no quiero ir al Instituto

Dejó lo que fuera que estuvise haciendo y con un gesto muy de ella me invitó a proseguir con la idea.

– Quiero ir al Industrial con los chicos de mi curso.

Creo que los debates duraron cuatro días, hubo conferencias telefónicas, entrevistas con diversos tíos y  primos mayores, un fax de mi profesor de piano alabando las bondades del programa de música de la prestigiosísima institución y varias peleas sobre “la mocosa que se quiere mandar sola…”

Resultado: Seis años en un Colegio Técnico, con doble jornada escolar los tres primeros y doble jornada y media los tres siguientes. Teníamos “Taller” de siete a once y veinte de la mañana, clases regulares de dos a seis y veinte de la tarde y “Trabajos prácticos de Cálculo…” de seis y media a diez menos veinte de la noche. ¿Si aprendí? Sí, creo que lo hice. ¿Si me sirvió? Depende para qué, sí.

En el cuarto año lo conocí. Era el “ogro” de la especialidad en Construcciones. Su nombre estaba rodeado de leyendas, generaba escalofríos en los alumnos y trascendía los muros del Colegio al punto de ser reconocido por gente que nunca pisó baldosa alguna del recinto escolar: Von Forschung.

Entró al salón de clases, escribió su nombre en la pizarra, miró a cada uno de los treinta que éramos y dijo:

– Este año nos veremos las caras tres veces por semana con “Estática y Resistencia de Materiales”. En el próximo, para los que aprueben el curso, veremos juntos “Cálculo de Estructuras de Hormigón Armado”. Y, si alguno llega a sexto año, con ese estudiaremos “Instalaciones Térmicas”.

Tomó nuevamente la tiza y nos introdujo en la certeza de no haber aprendido nada de Física en los tres años que llevábamos tomando la materia…

Usaba un raído abrigo azul sobre camisas de blanco amarillento o de amarillo descolorido (nunca logré determinarlo a ciencia cierta) y pantalones de tiro altísimo que recordaban a fotos de la infancia de los abuelos europeos que muchos de nosotros teníamos. Era un sabio, nuestro druida particular. Autodidacta por falta de recursos para la educación superior formal. Hablaba, hasta donde sabíamos, cinco lenguas. Con arrugas en la frente y mejillas enjutas de pura necesidad, se doblaba de alto y de flaco, pero sus ojos transmitían tal brillo de inteligencia que lo demás casi pasaba a segundo plano. Casi.

Forschung era el “ogro” de la especialidad y el favorito de quienes tuvieron el privilegio de ser sus alumnos. No había fórmula que no lograra explicarte, no había problema de diseño que no pudiera desentrañar.

Para aprobar su materia en quinto año debíamos entregar un proyecto original de edificio de tres plantas con el cálculo y análisis completo desde las losas hasta las bases… Teníamos dos meses para  desarrollarlo. El caso es que de los diecisiete que quedábamos en esa división solo tres lograron hacerlo casi a tiempo. Las clases terminaron la última semana  de noviembre, después hubo dos  semanas  de exámenes para quienes no promocionaran alguna materia y luego vacaciones de verano.

Forschung dictó clases hasta el veintitrés  de diciembre… Para que nadie se lleve a rendir su materia a marzo… Para asegurarse de que todos habíamos aprendido y que ninguno de nosotros acabaría en la cárcel con un edificio derribado por un cálculo mal hecho… Éramos los diecisiete, él y el anciano portero que nos abría cada tarde y cerraba detrás nuestro cuando nos retirábamos por la noche. Se reía de nuestros sobresaltos al oír timbres que no sonaban y pasos de alborotados alumnos que no estaban…

– Es que las paredes sueltan las ondas sonoras lentamente…  –Decía con cierta travesura en el tono y sonrisa ladeada.

Cuando terminaba el último año de Colegio nos pidieron el nombre del profesor que nos entregaría el título en mano. Quince de  nosotros lo elegimos a él. Con una de sus camisas de tela indeterminada, pantalones de tiro alto y corbata antigua estaba esperándonos en la plataforma.  Su sonrisa cansada y un fuerte apretón de manos constituyen uno de los recuerdos más  gratos de mi adolescencia ya ida.

Ayer leí sobre un profesor gallego que enseñaba latín en España a finales de la década del treinta y no pude si no recordar a mi profe y dedicarle este momento.

 ("Merlin" de G. Duré)

 

 

servido por mayye 14 comentarios compártelo

14 comentarios · Escribe aquí tu comentario

mayye

mayye dijo

Aunque no lo crean tenía título: "De educarnos y otros menesteres..."
xD!

14 Mayo 2009 | 09:57 PM

Mario Hidalga Redondo

Mario Hidalga Redondo dijo

¿Has publlicado, mayye? Me gusta leerte.

Un saludo

15 Mayo 2009 | 11:20 AM

mayye

mayye dijo

Mario:
Placer el que me da verte por aquí. He leído algún comentario tuyo en el blog de Jota.
Si tu pregunta apunta a Publicar (así con P mayúscula), no. Lejano veo el día de alcanzar mis sueños de la infancia.
¡Gracias por tus palabras!
¡Saludos!

15 Mayo 2009 | 01:07 PM

jotatrujillo

jotatrujillo dijo

Me alegra que el post sobre mi profesor de latín, te haya traído al recuerdo a tu viejo profesor.
Es un sano ejercicio el recordar a aquellos que fueron responsables e nuestra educación.
La mayoría de las veces no tiene el reconocimiento que debieran.
Un abrazo.

P/S.- No me hagas más viejo, que ya lo soy bastante. En realidad fue en la década de los 40. Yo empecé el bachiller de entonces (7 cursos y Examen de Estado) en el año de 1945 y lo terminé en 1952).

15 Mayo 2009 | 01:34 PM

mayye

mayye dijo

Querido Jota:
Nada más lejos de mí que el cargar años a los tuyos.
No creo que la docencia sea una tarea reconocida, quizás porque el "lo sabemos todo" es la mentira que aprendemos desde pequeños y que quien se dedica a la enseñanza lo hace porque no era bueno para las cosas que en verdad valen... No sé... Igualmente no cambiaría mi tarea por ninguna otra...
Mi viejo profesor sigue dando cátedra aún hoy y ya no desde las aulas.
Como te dije antes ¡Gracias por devolverme ese momento vital desde tu homenaje a Don Juan Manuel!

15 Mayo 2009 | 03:44 PM

Ivy

Ivy dijo

Y acá vamos con esta reacción en cadena de ideas.... vos lees a Jota y escribís sobre tu profesor...

yo leo tu blog y me acuerdo de mi Zapata... mi profe de Lengua y Literatura.

ahi vamos... ya sé de qué tratará mi proximo post!!

GRACIAS NENA.

16 Mayo 2009 | 02:21 AM

bebi

bebi dijo

May, leí cada palabra y como Ivy lo logró, vos también me transportaste a otro viaje de regreso a la ríaz de la raíz, en mi caso me hiciste recordar a mi profe de Literatura que me decía:

_ Díaz, cada vez que tenga un error de ortografá le bajaré la nota.

Dicho y hecho. En cada clase adornaba mis trabajos de análisis con rojos, azules y verdes.

La odié, la odié más que a la profe de Estadística.

Pero hoy, nada de aquello queda, sólo el remanso de recordarla con sus viejo abrigo de lana y los lentes más grandes que su cara pidiendo a los alumnos que leyeran el Señor de los Anillos.

Sí, fue lo mejor que me pasó en la secundaria. Tenerla como mi profe desgreñada que me enseñó a escribir.

Gracias May por recordarmelo.

TKiEre

B

16 Mayo 2009 | 02:56 AM

bebi

bebi dijo

Ortografía* .... Justo... la profe me corta los kiwis.

16 Mayo 2009 | 02:57 AM

mayye

mayye dijo

Ivy:
Espero ese texto con verdadero interés ¿Seguiste la flecha hasta el blog del poeta? No te lo podés perder...
De mis tres profesoras de Lengua y Literatura tengo mucho para decir... De las profesoras de Lengua y Literatura en general también xDDD!!

16 Mayo 2009 | 04:30 AM

mayye

mayye dijo

Beby:
¿Sabés cuántas veces dije y oí esa frase? Es como un amuleto para ver si la gente escribe según "la norma"...
Sé que uno "odia" a ese profe que incordia y te obliga a ser mejor y después, mirando hacia atrás, decimos: "eso fue lo mejor que me pasó"...
¡Ojalá conociera gente como vos en mis salones!
¿Cortar los kiwis? Explicación!!!!!
Besos!!

16 Mayo 2009 | 04:41 AM

Polly

Polly dijo

Y yo no voy a ser menos... Mi profe preferido, no fue uno del secundario, sino el que me daba clases particulares de matematicas. Cuando termine primer año, y me lleve todas las materias (larga historia) , para la unica que realmente me tenia que preparar era para matematicas... Lo que llevo a concurrir todas las tardes, de un interminable verano a la casa de Beto.
Beto no solo me dio clases a mi, sino preparo a todos los miembros de mi familia , que alguna ves se llevaron, matematicas, quimica o fisica...

Nunca voy a olvidar , cuando la vieja reventada no me quiso aprobar, porque segun ella," no iba a aprobar a alguien que durante el año, no hizo nada.." y delante de todos los profesores , del colegio, Beto me defendio y pidio una recorrecion del examen.
Es el dia de hoy, que siempre que tengo alguna duda en matematicas, o quimica, me doy una vuelta por su casa, aunque ya no me llene de ejercicios y me pida que le prepare unos mates!

16 Mayo 2009 | 10:52 PM

mayye

mayye dijo

Polly:
A veces me recordás tanto a mis propios alumnos que me asusta...
Ojalá pudiéramos acercarnos a quienes contribuyeron a educarnos y les preparáramos unos mates o un café... Sería lindo de verse en estos días una actitud de esa naturaleza.

17 Mayo 2009 | 12:55 AM

rosa-rizalas

rosa-rizalas dijo

Es curioso... cuando leí el post de Jota solo me vino a la mente cierta maestra que tube. Gracias a ella, en la temprana edad en la que se cursaba la EGB, aprendí lo que despues alguien mas tarde llamó la diferencia de clases.

Y no es eso lo que mas me molesta, lo que realmente me icomoda es que cuando alguien habla de sus antiguos profesores, sobre todo aquellos que mas le marcaron, el que le enseñó el amor a la historia o la lectura o a los coleopteros, yo en vez de recordar Don Francisco, quien me enseñó a adorar la historia a pensar por mi misma y a decirlo en alto sin sentir verguenza por ello, Yo recuerdo a Doña Pilar a sus collejas y bofetones y a sus desplantes airados por ser hija de quien era.

De todas formas incluso del estiercol nacen flores, tal vez ella tenga la culpa de que haya sido como soy, una inconformista que no se callaba ni bajo el agua cuando lo que veia no le parecia correcto.

Besicos.

18 Mayo 2009 | 01:10 AM

mayye

mayye dijo

Rosi:
Mi maestra del primer año de EGB (1º grado de ese tiempo, que la Ley 24195 llamada Ley Federal de Educación entró en vigencia recién a mitad de los noventa...) se llamaba Laura de M***** y durante todo el curso se dedicó a ponerme de ejemplo de "niña tonta que jamás llegará a nada por no saber seguir las consignas..." es la única persona en el mundo a la cual quise volver a encontrar para decirle unas cuantas verdades sobre la vida en general y sobre su estupidez en particular... El caso es que yo leía para esa época hacía casi dos años y por ponerte un ejemplo cuando ella un día de lluvia nos leyó "La Bella Durmiente" yo pregunté: "Si se durmió con quince años y por cien... ¿Cómo no quedó viejita? Mi mamá me manda a dormir diciendo que así crezco mejor?" Ella me miró, miró a la clase y dijo: "Esta niña es tonta, no sigan su mal ejemplo"... ¬¬
Ya ves que no todo es de color de rosa... Pero honestamente fue una entre los muchos y fantásticos docentes que he tenido la bendición de conocer!

18 Mayo 2009 | 04:02 PM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Soy Mayye y vivo en Argentina.Tengo algo más de treinta años, casi todos ellos de lectora empedernida. Detesto las etiquetas genéricas: que si muy leído y popular no es literatura y si casi incomprensible y solo conocido en los círculos académicos entonces es arte. Tal vez porque a pesar del tiempo pasado en las aulas y de las competencias adquiridas sigo siendo lo que al principio: solo una lectora más (de diarios, revistas, novelas, ensayos...). Me acompañan Ivy, Beby y Marche en esta aventuras de palabras. Por ello hoy les invito a compartir mi pequeño espacio en este no-lugar, tomemos algo juntos y disfrutemos.
Contador gratis

Fotos

mayye todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera