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La Coctelera

Mayye

entre palabras y Holy Hill...

17 Mayo 2009

De bestialidades...

 

¿Miraste alguna vez los ojos de un animal encerrado?

Tenía seis o siete años, no logro precisar la edad aunque lo intente, será que la evocación es triste y mi cerebro, caprichoso como es, se niega a darme el gusto de traer a colación algo que no quiere recordar… El caso es que el Circo había llegado a la ciudad.  Una caravana de vehículos coloridos y variopintos personajes invitaban a las funciones. “Cosa de una vez en la vida, fieras salvajes amaestradas por la mano del hombre, los payasos más graciosos de mundo artístico, el mago heredero de Houdini…” decían los afiches y los volantes que inundaron calles, veredas y jardines.

No sé qué cráneo entre los directivos del colegio al que asistía por aquella época, decidió que una manera de ganar algo de dinero para la cooperadora escolar sería llevarnos a todos los alumnos a mirar los animales y así incentivarnos a comprar entradas para una función especial destinada a la institución…

Con ilusión esperé el momento de salir en fila india del patio de aulas. Imagina la escena: decenas de niñas con tableados uniformes, varoncitos con pantalones cortos y medias  azules hasta las pantorrillas uno detrás del otro tomados de la mano. Las maestras caminaban a un lado de esa cadena de brazos y corazones anudados…

Debíamos cruzar una plaza y varias manzanas de edificios comerciales y del gobierno, entre ellos la alcaldía o intendencia municipal. El predio donde se erigía la estructura del Circo era del Estado y supe años después que se alquilaba “con fines culturales” (cierres de campañas políticas, exhibiciones de boxeo, carreras de galgos…) Es evidente que el Estado y yo tenemos diferente criterio a la hora de hablar de cultura.

La carpa representaba ante mis ojos acostumbrados a la fantasía un castillo con banderas al viento, la entrada a la cueva de Aladino, el portal del jardín del Gigante Egoísta y el lomo de la ballena que llevaba un pueblo entero de pescadores a través de los mares… Todo en un  montón de telas de colores casi desvaídos.

Sabíamos que no habríamos de llegar hasta el polo de promesas que era el pabellón central, pero igual avanzábamos hacia el espejismo a paso vivo. Ya en el solar nos permitieron acercarnos a las jaulas de los animales. Un payaso  gritaba:

– ¡Miren chicos! ¡Miren al rey de los animales, el soberano de la selva, el único!… ¡Miren al león!

La jaula estaba elevada sobre un carro de dos ejes, no tendría más que el ancho de un tráiler y el largo de seis o siete niñitos parados muy juntos mirando tras los barrotes…

¿Miraste alguna vez los ojos de un animal encerrado?

El pelaje era opaco, tenía algunos arañazos y cicatrices en el lomo, acaso podría haber contado las prominentes costillas. No lograría verlo de frente hasta que todo el grupo no girara alrededor de su cárcel porque él no podía voltearse por la falta de espacio…  Cuando mis ojos encontraron su mirada del amarillo más desdichado visto por niño alguno supe que jamás entraría a esa carpa  de mentiras bien contadas.

Hasta hoy, un largo cuarto de siglo después, no volví a asistir a una función donde hicieran “trabajar” a animales.

¿Por qué te lo cuento?  Porque hoy Polly me contó de María Alicia, la tigresa del zoo donde mi amiga se desempeña como bióloga. María Alicia no tiene una pata, se la cortaron en el circo en el cual “laburaba” (si cabe hablar de trabajo de estas bestias que son más humanas que muchos de nosotros…), también le falta parte de la cola porque la perdió en una pelea con otro tigre por el reducido espacio de la jaula en que estaban metidos. La dejaron en el zoo desahuciada, pero allí logró sobrevivir…

Tampoco soy muy afecta a los zoológicos pero entiendo su función actual: preservar las especies y crear conciencia en la gente como yo (que de animales y ecología apenas un poco de idea).

¿Miraste alguna vez los ojos de un animal encerrado?

Levanta los ojos y mira.

Tal vez decidas como la niñita que ya no seré, no entrar a la carpa de las mentiras muy bien contadas ni dejar que los payasos de turno te señalen el lamentable espectáculo del Soberano en una caja en la que le es imposible moverse y donde solo sus ojos hablan…

 

 (Ma. M. Contreras, "Jaulas de cristal")

 

 

servido por mayye 9 comentarios compártelo

9 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Polly

Polly dijo

Y el caso de M. Alicia, es solo uno en un millon, la cantidad de denuncias, que llegan, tanto al zoo de La Plata , como al de Buenos Aieres, por maltrato de animales, es cosa de todos los dias...
Trabajo en el zoo de voluntaria, porque amo los animales, y aunque se que todavia, falta mucho por alejarnos de aquel concepto de zoo Victoriano, con barrotes en las jaulas, y recintos , muy reducidos, las cosas van cambiando poco a poco. Gracias, a los Zoo, se realizan proyectos de conservacion de especies en peligro de extinción, reintroduccion de fauna silvestre, y se brinda contencion a todas esas victimas de maltrato, por la supuesta "especie superior".
Pero por sobre todas las cosas se realiza una de las tareas que para mi es fundamental, que es EDUCAR...
Desgraciadamente somos una especie, que no nos importa , mas alla de lo que conocemos, y ahi esta la gran mision de los Zoo , los museos, etc
Darle a conocer a la gente que todas las especies, (incluida la nuestra) , formamos parte de uan gran cadena, y que si un eslabon se rompe ( lease como que una especie desaparece), la cadena se corta, y comienzamos el irreversible camino a la extincion.... Suena muy drastico no?

Uff, creo que me fui de manbo.. pero para que lo sepan, que cada ves que miren los ojos de un animal, respondan al pedido de ayuda que les hace la tierra.

17 Mayo 2009 | 01:24 AM

mayye

mayye dijo

Polly:
Agradezco tu aporte de hoy PROFUNDAMENTE. No tengo tus conocimientos sobre el tema y por eso está bueno que te hayas pasado por esta casa y hayas dicho lo que por ahí yo no supe.
EDUCAR así con mayúsculas es tarea de todos, pero bien dices: no somos la especie que se preocupa más por lo que no le toque directamente...
CARIÑOS!

17 Mayo 2009 | 04:32 AM

jotatrujillo

jotatrujillo dijo

Cuánta razón. Para mí no hay nada más triste que un zoológico, ese trozo de naturaleza cuadriculada donde la libertad o lo que es lo mismo, la vida, brilla por su ausencia.
Un abrazo.

17 Mayo 2009 | 06:40 PM

rosa-rizalas

rosa-rizalas dijo

Y yo que siempre pensé que había sido una cría rara. Jamás me gustaron los circos, ni los payasos y mucho menos los zoos, sobre todo los zoos con ese concepto victoriano, como lo llama Polly.

Por deferencia hacía una amiga que trabajaba en cierto zoo entré a verlo y ví a un par de simios, no recuerdo ya si eran orangutanes, simples chimpances tal vez mi cerebro como el tuyo relegó el recuerdo a lo mas recóndito, con la mirada mas triste que he visto en mi vida. Me arrepentí enormemente de haber entrado.

El verano pasado fuimos con unos amigos a cierto parque tematico donde las atracciones son los propios animales. Fui con el miedo que me daba el recuerdo de aquel patético zoo, pero mi sorpresa fué comprobar como los orangutanes tenian tanto espacio que casí ni se daban cuenta de nuestra presencia o de como el tigre disfrutaba de un enorme foso de agua para cuando le apetecía practicar algo que se supone que odian los felinos, nadar, o del gran espacio del que gozaban los suricatas.

No dejaban de estar encerrados pero no ví esa tristeza caracterisitca en ninguno de ellos .

Besines

18 Mayo 2009 | 01:33 AM

Ivy

Ivy dijo

Alguien vio Instinto? Es una pelicula vieja, con Anthony Hopkins...
Voy a repetir lo que le respondí a Rosa en mi post, los que maltratan animales merecen un tiro entre ojo y ojo y a alimentar a los cuervos, musas de una de las poesías mas bellas y escalofriantes que ha tenido la literatura.

A mi ciudad tambien venian los circos, y ojo que yo vivo a 500 kilometros de una base antártica, o sea... un viaje gigantesco. Y no... tampoco me gustaban.
No coincido con muchas cosas con PETA, mas que todo porque tienen mas alma de terorristas que otra cosa y hay algunas actitudes que rechazo de plano, pero coincido en que, sin el menor rastro de duda, nuestra raza animal es la que menos orgullo me da.
Creo que cuando cuidamos de las mascotas, o cuando hacemos un bien a un animal que no puede defenderse o necesita protección no es nuestra humanidad la que lo provoca, sino esa ultima parte de nuestro cerebro que aún actúa como animal que entiende que hay que protegerlos y cuidarlos.

Lamentablemente, parece que hay algunos mas "evolucionados" que otros. Y sinceramente, la eutanasia a los hijos de puta que utilizan a los animales para acrecentar su dinero está en mi lista de prioridades.
Eso, y la castración, asi sus genes no se reproducen. Que ya bastante tenemos con nosotros mismos como para alimentar vástagos de una especie tan podrida como está la nuestra.

18 Mayo 2009 | 01:36 PM

Ivy

Ivy dijo

Y para cerrar mi comment con algo un poco mas gracioso, (lo siento, es un mecanismo de defensa creado por mi inconsciente desde los 12 años), he aquí un tigre que probablemente este en un Zoológico pero que sin duda no tiene la mirada triste sino ... algo muy cercano a la indignación.

http://images.icanhascheezburger.com/completestore/2009/3/24/1288...

Lo que está escrito dice: "Ok. Vos NO acabás de decir "Hey, gatito gatito"

18 Mayo 2009 | 01:41 PM

mayye

mayye dijo

Jota:
Tu comentario refleja los sentimientos que tengo sobre esa institución tan humana...
Besos!

18 Mayo 2009 | 03:25 PM

mayye

mayye dijo

Ros-Riz:
Como dice Polly hay cosas que están cambiando y evidentemente has visto un lugar así.
En relación con el circo, no he vuelto a ir. De los payasos ni hablemos ¡Me dan pavor!Es que nunca pude confiar en una persona que tan evidentemente escondía la cara... Aunque sé que el temor que sentía de pequeña y que no desapareció con los años tiene su origen en un cuadro en casa de una mis tías de un payaso triste... Era tan desoladora la escena y tan trágica la composición temática que... bueno... eso... No me gustan los payasos. CON LA SOLA EXCEPCIÓN DE GABY, FOFÓ Y MILIKI... Payasos a cara descubierta que llenaron de cantos mi primera infancia.
CARIÑOS!

18 Mayo 2009 | 03:31 PM

mayye

mayye dijo

Ivy:
Honestamente coincido a pleno con tus apreciaciones sobre PETA. Con más violencia no se soluciona nada solo se involuciona más... Leí tu respuesta a Rosi y a los demás y es cierto: SEAMOS MÁS ANIMALES!
La cara del tigre de la imagen es inefable! Y no, hay que ser muy tarado para decirle a esa bestia hermosa "ven gatito..." xD!

18 Mayo 2009 | 03:40 PM

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Sobre mí

Soy Mayye y vivo en Argentina.Tengo algo más de treinta años, casi todos ellos de lectora empedernida. Detesto las etiquetas genéricas: que si muy leído y popular no es literatura y si casi incomprensible y solo conocido en los círculos académicos entonces es arte. Tal vez porque a pesar del tiempo pasado en las aulas y de las competencias adquiridas sigo siendo lo que al principio: solo una lectora más (de diarios, revistas, novelas, ensayos...). Me acompañan Ivy, Beby y Marche en esta aventuras de palabras. Por ello hoy les invito a compartir mi pequeño espacio en este no-lugar, tomemos algo juntos y disfrutemos.
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