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La Coctelera

Mayye

entre palabras y Holy Hill...

11 Junio 2009

De apuestas...

“Los críos son todos unos cabrones” decía indignada Rosi hace un par de días. No la culpo, es cierto en casi todos los casos. No voy a entrar en ese debate de si todo tiempo pasado fue mejor o no, porque considero que fue distinto y no mucho más. Que siempre los adolescentes han sido motivo de asombro y malestar entre los adultos (especialmente padres,  docentes y vecinas metomentodo).

Como decía mi abuela materna para muestra un botón.

Esto que te cuento pasó hace diez años. Era el cierre de mi primer ciclo como profesora interina en un colegio de enseñanza media. El patio escolar estaba abarrotado de orgullosos padres y familiares. Los uniformes jamás se vieron tan pulcros y completos. Apurones de último momento, algunas parejitas aprovechando las sombras del atardecer detrás de las columnas de la galería del segundo piso. Los preceptores y administrativos llamando a los rezagados a formación, algo de Beethoven llegaba desde los altavoces y solo sumaba a la cacofonía imperante. Un par de alumnas arreglando el desastre  que dejó la sesión de besos de una tercera en su maquillaje…

Empezó el acto con las consabidas palabras de la rectora, un profesor, la mejor alumna (despreciada por todos los demás por inteligente y dedicada) agradeciendo sentidamente los mejores años de su vida… El coro y un par de canciones en latín que temo ni el director tenía idea de por dónde iba la letra… Entrega de medallas, premios… Y el momento cúlmine: el acto de entrega de diplomas y certificados de estudios a la Promoción 1999.

Estaban sentados en las primeras filas de sillas. Orgullo daba el verlos tan bien dispuestos y sonrientes. Los profesores fuimos invitados a la plataforma para saludar a nuestros prácticamente ex-alumnos.

Un movimiento extraño acompañó el saludo de la primera profesora, quien retornó junto a los demás con mirada confundida y gesto de contrariedad, nada pasó con el siguiente profesor y la niña a quien despidió en nombre de todos, lo mismo con los siguientes tres. El secretario me pasó el pergamino doblado en tubo del jovencito que se acercaba a los escalones.

Con una sonrisa lo esperé en medio de la plataforma, frente a medio millar de personas. Él me miró a los ojos con expresión decidida y al ir a saludarlo tomó mi rostro entre las manos y entre gritos y aplausos me dio un beso que ni mi novio me daría en la calle. Duró un par de segundos como mucho, los silbidos una eternidad…

La rectora nos separó a las profesoras y desde ese momento del acto solo los docentes de sexo masculino  –sin importar inclinación sexual– continuaron con la ceremonia.

Lo que sea que haya durado, yo solo podía pensar “Dios mío… perderé el trabajo y seré sancionada antes de terminar la carrera… ¡Señor ayúdame!” ¿Debería pedir una audiencia para excusarme con los administradores? Estaba desesperada de los nervios.

El acto finalizó y el grupo se trasladó al SUM para el tradicional brindis.

– ¡Mocoso hijo de puta!  –Oí decir a la profesora de matemáticas– ¿Puedes creer que intentó besarme? Tengo 46 años… Veintidós años de profesión…

El secretario y la psicopedaboba del colegio se aceraron hasta donde estaba yo mortificada como pocas veces en la vida.

– No me creo que se animaran… Son unos…  –Dijo él en cualquier tono menos uno de reproche.

– ¡Ay, Maye! ¿Cómo te sientes?  –La melosa voz de la psicopedaboba solo elevó mi nivel de malestar a cotas inconmensurables– Lamento que hayas sido víctima del “Desafío”

– ¿El “Desafío”?  –Pregunté como una tonta y créeme así me sentía.

Ellos compartieron una sonrisa casi de orgullo paternal y recibí la explicación.

– Cada año los chicos del último curso realizan una apuesta. Ésta consistía en robar un beso a la profesora que les entregara el diploma… No creímos que ninguno se animara a hacerlo…

–  ¡Hay que reconocerle el valor a Carlitos porque mira que intentarlo con la Mathmonster…!

Ambos estallaron en risas. Yo veía todo rojo. Está bien, era la nueva. Está bien aún no me recibía. ¿Está bien? ¡No! ¡Todo mal!

– ¿Recibirán alguna sanción? –Cuestioné pensando en pedir el máximo de amonestaciones posibles.

Me miraron como si me hubiera crecido otra cabeza y un rabo rosa. Me explicaron amablemente que no tenía sentido porque los chicos eran a todos los efectos ex-alumnos y para qué arruinarles el expediente académico…

Comprendí que era una tradición de la institución, comprendí que nadie consideraba que había sido humillada públicamente, comprendí… Miento. No entendí nada.

Alana me esperaba puertas afuera.

– ¿Quién carajos era ese pendejo hijo de re mil puta? Lo voy a reventar… –Mi hermana es casi tan alta como yo aunque sumamente delgada y femenina, nadie se la imaginaría despachándose a golpes. Creo que hasta ese día nunca le había oído maldecir de esa manera… No sé si lo hice después…

Es hasta el día de hoy una broma familiar que salta en cada reunión más o menos numerosa:

“¿Recuerdan al alumno que se apretó a Maye?”

Algunos críos son absolutamente cabrones.

(Imagen de: http://juanat.files.wordpress.com/2008/11/juventud.jpg)

servido por mayye 11 comentarios compártelo

11 comentarios · Escribe aquí tu comentario

jotatrujillo

jotatrujillo dijo

Solo se me ocurre una pregunta: ¿ has vuelto a saber algo de tu galán ocasional?.
Me lo imagino "fardando" con sus colegas y a buen seguro que el usará esa anécdota en sus reuniones con amigos.
Me imagino tu indignación de entonces, pero espero que ahora lo tomes como una "jugarreta" estudiantil.
Un abrazo.

11 Junio 2009 | 06:41 PM

mayye

mayye dijo

Jota: pues sí, me lo crucé varias veces en los pasillos de la Universidad. El muchachito decidió estudiar el Profesorado en Historia en la misma facultad donde yo cursaba mi carrera en otra especialidad. ¡Justicia de los dioses sería que fuera "víctima" de algún desafío...! xD!
Hoy tendrá 27 o 28 años y supongo que la anécdota tal vez "surja" en algún encuentro de compañeros de colegio...
Con los años toda la situación se tornó bastante humorística, lo reconozco. Motivo por el que hoy puedo contarla con una sonrisa.
Un beso!

11 Junio 2009 | 07:49 PM

rosa-rizalas

rosa-rizalas dijo

¿Esta anecdota me suena? ¿Alguna traidora me la ha contado? serías tú misma seguro, que con el tiempo cosas así terminan por hacerte sonreir, será porqué nos recuerda el tiempo aquel en el que eramos novatos en todo.

Creo que de todos las profesoras y maestras que conozco, y que son unas cuantas, a ninguna salvo a ti le ha ocurrido nada semejante.

Besicos.

12 Junio 2009 | 12:35 AM

Janton

Janton dijo

Pues tuviste suerte si el desafío era solo robarte un beso.

En mi colegio los desafíos que incluían profesoras incluían también otras actividades más digamos pedagógicas...

12 Junio 2009 | 02:13 AM

rosa-rizalas

rosa-rizalas dijo

Anoche no tenía ganas de hacer bromas pero hoy me he decidido a que la normalidad sea mi compañera de viaje.

La lengua se quedaría en su sitio ¿no? ;-). Repelús me da sólo de pensarlo.

Gracias por hacerme mover los musculos que provocan las sonrisas.

Un beso.

12 Junio 2009 | 09:08 AM

mayye

mayye dijo

Rosi: probablemente he sido yo misma quien te lo ha contado en una de esas interminables charlas grupales alrededor de algún libro o cafecito trasnochado.
Pues sí, fíjate que es cierto aquello de que las cosas que nos han pasado siendo "novatos en todo" arrancan sonrisas.
En relación a otra docente que lo haya vivido, lo del beso público yo no (es más ni siquiera las de mi familia que tienen miles de anécdotas "profesionales") pero lo de ser objeto de apuestas eso sí a varias.
Que no te "repelús" el crío no llegó a tanto... Ahora que lo pienso ¿Debería dejar de llamarlo crío? Porque convengamos que ya no hay diferencia etaria entre nosotros xDDD! (Broma para que tu sonrisa de esta mañana se ensanche...)

12 Junio 2009 | 01:16 PM

mayye

mayye dijo

Janton: casi temo preguntar qué incluirían esos desafíos...
Besos y buen fin de semana!

12 Junio 2009 | 01:19 PM

theo

theo dijo

Los críos son unos cabrones, y los educadores (padres o profesores) que no les ponen límite, unos irresponsables. Decía Shakespeare que hay tradiciones que se honran más quebrantándolas que observándolas, y si intentar (o conseguir) morrear a una profesora es una tradición, tú podría haber instaurado la de dejarle con los calzones al aire, o la de colgarle por los pulgares...
Cuendo yo era alumuno, no teníamos estas tradiciones, ni tampoco las padecí siendo profesor... aunque con la asignatura que impartía bastante tenía con que no me incordiaran demasiado.

Besos!

12 Junio 2009 | 01:56 PM

mayye

mayye dijo

Theo: creo que diste con el trasfondo de mi molestia. Lo que hizo el pibe me molestó en ese momento. La reacción (o absoluta falta de ella) por parte de los directivos y del gabinete psicopedagógico me molesta hasta hoy. La ausencia de límites claros es una de las deficiencias más llamativas del entorno educativo/familiar. La tradición de fin de curso del colegio donde estudié era colocar bombas en los sanitarios y tomar el colegio por asalto durante un día... (No mucho mejor...)
Nunca más tuve una situación así como esa. Pero sí fui, por darte un solo ejemplo, insultada y los directivos de la institución (privada y religiosa) me invitaron a orar para no perder la caridad cristiana frente al maleducado y la psicopedaboba se sentó junto a él a mirar unos arriates durante cinco minutos para ayudarlo a meditar sobre sus acciones...
Besos!!

12 Junio 2009 | 02:40 PM

theo

theo dijo

Sí, conozco estos colegios privados donde por cuatro ochavos se contrata a un profesor joven que supla la plaza para la que sus monjas o frailes son incompetentes, con alumnos de familias muy bien posicionadas y muy mal educados, donde directivos antes de ponerse a malas con el papaíto que les paga el nuevo gimansio echarán sin contemplaciones al profesor... Sí, los conozco bien.
Y lo de los psicodebabos es ya para estrellarles la cabeza en el arriate hasta que las flores le crezcan en el cerebro, que abono hay suficiente.

Besos!

12 Junio 2009 | 03:13 PM

mayye

mayye dijo

Theo: es tal cual lo dices y no solo en los colegios de confesión católica, en los de otras denominaciones religiosas también (lo digo por experiencia propia)
Tu apreciación sobre los psicopedabobos es sencillamente BRILLANTE.
Besos!!

12 Junio 2009 | 03:48 PM

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Sobre mí

Soy Mayye y vivo en Argentina.Tengo algo más de treinta años, casi todos ellos de lectora empedernida. Detesto las etiquetas genéricas: que si muy leído y popular no es literatura y si casi incomprensible y solo conocido en los círculos académicos entonces es arte. Tal vez porque a pesar del tiempo pasado en las aulas y de las competencias adquiridas sigo siendo lo que al principio: solo una lectora más (de diarios, revistas, novelas, ensayos...). Me acompañan Ivy, Beby y Marche en esta aventuras de palabras. Por ello hoy les invito a compartir mi pequeño espacio en este no-lugar, tomemos algo juntos y disfrutemos.
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