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La Coctelera

Mayye

entre palabras y Holy Hill...

2 Julio 2009

De lo que pasó según ella...

Era temprano para la clase pero sabía que si no llegaba antes no encontraría lugar para sentarse antes del inicio. Era martes, por consiguiente su día favorito de la semana. Jamás supo explicarse esa predilección por los martes y los jueves, sencillamente eran días para estar mejor. El ascensor tenía el acostumbrado cartelito de “fuera de servicio”, así que continuó su marcha hasta el tercer piso. Hacía mucho calor aunque oficialmente estuvieran en otoño desde una semana atrás. Vestía una larga falda con reminiscencias hindúes, una blusa del mismo estilo, el bolso colgado en bandolera con sus carpetas y los rizos a duras penas sujetos en lo alto de la cabeza.

Se sentó como casi siempre por el medio del salón. Llegaron los otros cuatro y se acomodaron a su alrededor. Mauricio les soltó la bomba de que el proyecto para la revista de la carrera que habían presentado a finales del semestre anterior fue el elegido y que por ende estaban a cargo a partir del número siguiente. Las profesoras y ayudantes de cátedra hicieron su entrada  y luego de las consabidas presentaciones, uno de los alumnos adscriptos se adelantó. Ella sencillamente no podía dejar de mirarlo. Desde sus cabellos algo largos y las gafas que llamaban la atención sobre sus ojos oscuros, hasta las manos que no cesaban de moverse acompañando lo que fuera que estuviese diciendo. No creía en los flechazos ni nada por el estilo, pero si esto no era uno, no sabía qué podría ser.

Las clases se sucedían, la revista les tenía corriendo, los proyectos y trabajos no les dejaban tiempo para nada que no fuera dormir y a veces comer. Pero la vorágine no borraba la primera impresión que aquel chico le causara. Ella sabía que era una tontería y se lo repetía de vez en cuando, sin embargo, cada vez que veía al “adscripto engreído” como rápidamente fue designado por sus compañeros, algo se le removía muy adentro. Se cuidaba muy bien de no dejar que alguien notara su interés. Hasta esa tarde en la que él “la vio”. Su mirada se centró con fuerza en ella, y toda su actitud demostraba lo mucho que le fastidiaba que una alumna que recién ingresaba al ciclo superior cuestionara su postura.

No fue hasta el semestre siguiente cuando coincidieron en un seminario que se dirigieron la palabra. Él se sentó frente a su grupo y girándose la saludó con una amable sonrisa. Ella levantó la vista del libro que tenía entre las manos y no pudo evitar sonreír en respuesta:

“– ¿Seremos compañeros este semestre? ¡Qué honor!

– ¡Hey! ¿A qué viene el tonito?”

Volvió a Baudolino. La clase siguiente “el engreído” la entretuvo a fuerza de notitas con comentarios mordaces de lo que sucedía alrededor, estaba tan sorprendida que no lograba más que reír tontamente y hasta casi la última no respondió ninguna porque sencillamente no era ella misma. Pero el asombro fue total cuando él aceptó la invitación de los chicos y les acompañó al bar para el casi tradicional “jueves de cerveza” del grupo. Se sentó lejos de ella, pero varias veces notó su mirada concentrada. A partir de ese no dejó de ir con ellos y algunos más a la cita semanal. Una de esas noches la invitó al teatro. La velada terminó en un bar tras horas de conversación. Descubrió que sí era algo pomposo y estructurado pero como ella no era muy diferente, se sintió cómoda en su compañía.

La relación era algo entre ellos, nunca abrieron las puertas a los demás. Estaban bien juntos. Ella le admiraba, le quería y sabía que era mutuo. Con él no era solo una de “los cinco”, ni la alumna destacada de ninguna cátedra, eso era un interesante cambio y la hacía sentir segura.

Un buen día escuchó un “te amo” casi susurrado y sosteniendo el móvil muy cerca del corazón se durmió con lágrimas en las mejillas. Su pareja se afianzaba sin necesidad de aparatosas declaraciones o gestos ampulosos y sin casi notarlo pasaron dos años. Hasta esa tarde, días antes de los exámenes finales.

Él la esperaba a la salida de aulas y tomados de la mano se dirigieron a la parada de micros urbanos. Le dijo que era consciente de que aún le quedaban dos años de cursada y que él solo tenía por delante la defensa de su tesis. Le comunicó que había recibido una invitación para trabajar y cursar el postgrado en otra universidad, ella sabía de su interés y lo mucho que había trajinado para acceder a esa posibilidad. Le miraba a través de sus gafas que no hacían si no magnificar el brillo de esos ojos de pestañas espesas que tanto la habían acariciado. No esperaba un “todo o nada”, pero él volvió a reiterarlo. Sus manos heladas en pleno diciembre, sostenían las suyas igual de frías.

-Debes elegir. No hay más.

Las lágrimas se agolparon pujando por derramarse mientras ella le miraba, preguntándose cómo diría adiós a una parte de su alma…

(Ilustración: "Dama" de M.B. Logghe)

servido por mayye 10 comentarios compártelo

10 comentarios · Escribe aquí tu comentario

gaomy

gaomy dijo

Debes elegir no hay mas, interesante que en tus relatos siempre pones a tus personajes a elegir ante logros relacionados con sus profesion o el amor y parece que siempre desean mas seguir su rumbo, pero nunca estaran enamorados como para perseguir a su amado o amada???

Es buen relato, me gusta la manera en que son complices.

Un beso.

2 Julio 2009 | 07:48

rosa-rizalas

rosa-rizalas dijo

Nunca dejas de sorprenderme, cuando, después de leer De lo que pasó, creía que todo estaba dicho, ahora llegas y ese mismo episodio lo relatas desde el otro lado del espejo. Pero lo mires por donde lo mires sigo pensando lo mismo, un ultimatum cuando andan en juego sentimientos cómo el amor me demuestra una naturaleza egoista y ese adjetivo nunca puede ir de la mano con ese sentimiento.

Desde luego la respuesta a ese todo o nada fue la mejor, la más dolorosa tambien, pero desde luego la mejor.

Un besico. Tal vez me pasé con 10.000, ¿lo dejámos en 9.000? ;-)

3 Julio 2009 | 12:39

Polly

Polly dijo

seguir a la persona amada??? es q aveces uno esta tan enamorado de la profesion.... Una ves alguien me dijo:- vos me dejarias por un fosil....

creo q no hace falta que te diga la respuesta que le di....

como siempre me encanto el relato, y segui escribiendo, q gracias a la apndemia ahora me sobra el tiempo para leer!!

3 Julio 2009 | 01:13

mayye

mayye dijo

Gaomy:
A veces seguir el rumbo es ir con el otro y aceptar un proyecto de futuro distinto del previsto... Creo que ella estaba pensando en a qué parte de su alma habría de despedir... Porque finalmente no nos lo cuenta... Aunque podemos intuirlo...
Besos!!

3 Julio 2009 | 02:39

mayye

mayye dijo

Rosi:
Es cierto que poner un ultimátum es medida desesperada y egoísta, pero también creo que el amor suele tener una arista (del tamaño de la personalidad de cada quién) que es puro egoísmo (cuanto menor sea, mejor para la relación).
¿9000 dices? Niña que tengo ganada la apuesta sin sufrir y desde ya!! Si quieres la bajamos a 2000 y sigo con ventaja de cientos...XDD!!
Un enorme beso mi rosa de seda y plata!!!

3 Julio 2009 | 02:44

mayye

mayye dijo

Polly:
Sé de primera mano lo que es estar enamorada de la profesión... Aunque te diré que es a veces más voluble en su trato que cualquier hombre y me ha hecho sufrir como ninguna persona con la que haya estado... ¡Es que por momentos siento que le dedicamos tanto tiempo para no ver beneficios o satisfacciones...!
En cuanto a la elección entre los fósiles y él... Bueno ya sé que el T-Rex no es tu favorito, aunque el patagónico te saca estrellas en la mirada... ¡Pobre chico!
Me alegra que te haya gustado la narración.
Un beso grande!

3 Julio 2009 | 02:50

Janton

Janton dijo

Pues parece mentira que yo que presumo de pragmático diga esto pero croe que te equivocas. La profesión es siempre una amante voluble y zascandilera, que cuando menos te lo esperas te deja tirado en medio de la calle con los bolsillos vacíos.

Si quieres a alguien, si lo quieres de verdad, ni profesión ni agua bendita.

Ahora que también es cierto que si quieres a alguien, si lo quieres de verdad, no deberías ponerle en el trance de tener que elegir de manera tan radical...

3 Julio 2009 | 10:23

mayye

mayye dijo

Janton:
Eres un romántico medio oculto tras una coraza de modernidad pragmática... Y tal vez sea yo la equivocada y no solo "a veces" si no "siempre" la profesión nos deje en plena calle, con los bolsillos vacíos y las esperanzas deshechas...
Estoy de acuerdo en que si hay amor debiera haber compromiso y a la vez comprensión. Al menos eso espero...
Un beso y Éxitos el domingo!!!

3 Julio 2009 | 10:54

curarme-de-ti

curarme-de-ti dijo

De nuevo una elección y de nuevo yo, que soy una absurda romántica, jamás diría adiós a según qué parte de mi alma, aunque tuviera que esconder mis propios sueños en los bolsillos. Porque un amor construido sin grandes demostraciones y a fuerza de latidos merece sobrevivir a casi cualquier cosa. Pero la realidad a veces se nos cruza y bombardea cualquier romanticismo. Precioso relato, me encantó! 1 Besiño grande

7 Julio 2009 | 02:55

mayye

mayye dijo

Curarme de ti:
Creo que un amor construido sin grandes gestos y que se basa en el compañerismo merece seguir creciendo.
Lo que me llama es que al final no sabemos qué eligió ella, pero la idea de que haya preferido "su" vida a la vida e común nos disgusta profundamente a todos...
Tal vez sea tema para un relato posterior...
Me alegra que te haya agradado!!!
Besitos!!!

7 Julio 2009 | 03:33

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Sobre mí

Soy Mayye y vivo en Argentina.Tengo algo más de treinta años, casi todos ellos de lectora empedernida. Detesto las etiquetas genéricas: que si muy leído y popular no es literatura y si casi incomprensible y solo conocido en los círculos académicos entonces es arte. Tal vez porque a pesar del tiempo pasado en las aulas y de las competencias adquiridas sigo siendo lo que al principio: solo una lectora más (de diarios, revistas, novelas, ensayos...). Me acompañan Ivy, Beby y Marche en esta aventuras de palabras. Por ello hoy les invito a compartir mi pequeño espacio en este no-lugar, tomemos algo juntos y disfrutemos.
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