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La Coctelera

Mayye

entre palabras y Holy Hill...

6 Julio 2009

De cartas marcadas...

Hija: estas palabritas te las escribo porque te conozco y sé que prefieres la carta a cualquier otra forma de comunicación.

Entré a tu dormitorio para despertarte una de estas mañanas y te vi dormir apenas un momento antes de que me miraras y dijeras “ufa má, ya estoy despierta”. Me sorprendió la oscuridad de tus cabellos en contraste con la palidez de tu piel. Recuerdo haber recibido una hija “pelona” pero con un par de rulitos rubios un seis de julio como hoy. Esa manía tuya de cambiar de color cada tanto me hace pensar que tal vez te aburres o que esa sea la demostración de que no eres tan tranquila como haces creer a los demás.

Creo que te lo conté muchas veces, pero cuando eras una peque en pañales había noches en las que me preguntaba por qué me rechazabas (No me digas “ni idea” porque me saca de mis casillas esa respuesta que ahora copia tu hermanita). En realidad yo me sentía sola y quería traerte a dormir junto a mí y lo único que hacías era llorar con determinación y lastimeramente, luego de mirarme con esos ojos que no se deciden a ser marrones pero tampoco son verdes, llena de furia. Hasta que no te dejaba en la cuna no parabas, pero una vez en ella me mirabas y sonreías, te girabas y dormías solita. Siempre he dicho que fuiste el bebé más bueno que hubiera conocido. Y también el menos dependiente de todos. Aunque tu conformidad con tal de que nadie te moleste siempre ha sido motivo de preocupación, esos “lo que digas mamá” o “ajá” que te salen casi tan naturalmente para que no te saque de lo que sea que estés haciendo y me vaya pronto, los trasladaste al punto de decir que sí a todos para evitarte problemas o tener que dar explicaciones de tus actos o elecciones. Hija eso no es bueno. Debes plantar bandera de disconformidad alguna vez y dejar que explote ese carácter colérico que mantienes oculto en algún rincón, que quede claro que no te estoy autorizando a ser maleducada, nada más lejos de mis intenciones.

Tus primeras palabras no fueron ni mamá ni papá. Tu corazón tenía otros favoritos. Dijiste “opa” y “oma” y a todo lo demás “eche”, lo que me daba mucha rabia porque para mí esa era la forma de tu abuela para alejarte de mí y demostrarme quién era la intrusa en su familia de rubios de ojos claros, tardé años en ver cuán errada estaba. Al poco tiempo eras una lora. Todo lo comunicabas, era imposible callarte, porque si nadie te hacía caso le hablabas a la perra o a tu Nina. Un momento que recuerdo con orgullo fue ese día cuando tenías alrededor de quince meses e íbamos a la casa de mamá, casi llegando nos encontramos con que estaban reparando la calzada y habían puesto unos feos carteles que indicaban el desvío obligatorio, tomaste mi mano y me dijiste “cuzudado mami”, sí brujita, estaba clausurado. El susto no se me fue por años del día que desapareciste y te encontró Ruly a medio camino a casa de Leylen con la perra caminando a tu lado, habías pasado por dos avenidas y una plaza y solo tenías dos años.

Sé que estas anécdotas las sabes, pero hoy cumples veintiún años y quiero que entiendas que recuerdo cada cosa que pasó o por la que me hiciste pasar. Como cuando con tu hermana desarmaron la plancha para buscar el fuego o cuando apareciste pidiendo socorro con la cabeza sangrando mientras huías de una enfurecida Alana con piedras en sus manos, porque tu interpretación de la Cenicienta no terminó de cerrarle, o cuando descubrí que tu “método” para dormir a Danna era sacar su carita al sol para obligarla a cerrar los ojos, mientras te quedabas en la sombra.

Sé que consideras injusto que te haga ocupar muchas veces el lugar de papá porque él no está y sé que nunca entendiste nuestro matrimonio. Pero es que a veces eres tan parecida a él que me resulta increíble sea tan mala la relación entre los dos. No creo haberte dicho nunca los celos que ambos tenemos del amor incondicional que profesas a tus hermanas, por momentos pareciera que son lo más importante en tu mundo. Desde chica cuando te preguntaban a quién querías más si a mamá o a papá respondías “a mi hermanita” robando sonrisas a todos, porque no sabían que era absolutamente cierto.

Alejarte de los libros era y es tiempo perdido, debo ser la única madre que lo ha intentado todo para que su hija juegue y sea niña. Hoppy todavía me dice que te deje en paz, que estás bien y yo quiero creer que es cierto.

Ahora te veo tan grande, yendo y viniendo, tomando decisiones, cambiando el rumbo y no puedo menos que preguntarme qué me traerás la próxima vez. No puedo mentirte, que hayas abandonado la carrera para cambiarte a Letras el próximo año aún me saca de quicio, pero te apoyo. No necesito decirte que cuentas conmigo para todo y en cualquier momento. Eres mi orgullo. No podía pedir más que las hijas que Dios me dio. ¡Feliz cumple avispa colorada!

Mamá.-

PD: Te dejé abierta una cuenta en la Palma para  que elijas qué libro/s te regalaré/ás esta vez.

Medité mucho antes de compartir contigo este texto. En principio porque es mío pero no lo escribí. Es la carta que me encontré en la cena del día en que cumplí la mayoría de edad. La escribió mi madre, Ida, lo único que he modificado es el uso dialectal haciéndolo más neutro, lo demás es tal cual las dos hojas azules y con marcas de dobleces que tengo en mis manos y saqué esta mañana para leerlo como he hecho en los últimos años.

(Ilustración Ernesto Hugo "Mamá bañando baby")

servido por mayye 12 comentarios compártelo

12 comentarios · Escribe aquí tu comentario

jotatrujillo

jotatrujillo dijo

Toda una lección de vida esa carta, que por lo que se ve, se repite en el tiempo.
Donde se demuestra que los hijos son ancla, asidero, motivación, camino, trabajo y sobre todo alegría, para los padres.
Sigue guardando esa carta y que vuelva a servir para otro cumpleaños.
Un abrazo.

6 Julio 2009 | 06:05 PM

gaomy

gaomy dijo

Un gran regalo, es una preciosa carta, que pasara de generacion en generacion por tu familia. La parte final donde te dice que te apoya aun cuando decidiste entrar a letras, me gusto, quizas porque en mi familia tambien luche cuando tome mi decision por las letras y por lo que pensaban mis padres.

Un gran beso.

6 Julio 2009 | 06:30 PM

mayye

mayye dijo

Jota:
Las cartas de mi madre son pequeños tesoros que guardo y en días como el de hoy me hacen ver que vale la pena... Que todo vale la pena y agradezco tener estos recuerdos y consejos que me acompañan a cada paso del sendero.
Un abrazo muy fuerte!

6 Julio 2009 | 06:50 PM

mayye

mayye dijo

Gaomy:
Mi madre fue una mujer muy firme en sus creencias y principios y creo que eso se refleja en esta carta. Le costó entender que dejara algo a medio hacer, porque no era lo que me había enseñado. Sin embargo, nunca me desalentó a seguir con la carrera que creía era la mejor para mí.
¡Qué bueno que tu opción también haya sido respetada (con más o menos luchas)!
Otro beso para ti!

6 Julio 2009 | 06:57 PM

rosa-rizalas

rosa-rizalas dijo

A través de nuestras conversaciones, nocturnas las mías y vespertinas las tuyas, he llegado a sentir un gran afecto por tu madre.
La manera en que hablas de ella, de cómo era, de su relación con sus hijas, del universo creado por ella en torno a vosotras hace que eso sea posible.
Guarda esas cartas cómo oro en paño, el legado de un ser querido se guarda dentro de uno, pero una epístola que puedes leer y releer tantas veces quieras, eso es impagable.

Y esto no creo que te sorprenda , pero mi madre se pasaba el tiempo pidiéndome que dejase de leer y me fuera a jugar a la calle.

Un beso y feliz cumpleaños. Te invito esta noche a un café con leche.

6 Julio 2009 | 07:32 PM

Polly

Polly dijo

Simplemente , te digo otra ves, Feliz cumpleeeeeeeeeeeee. Realmente te kiero muchooooooooooooooooooooooo , mi compañera y amiga de todos los dias!!!!!

beshotessssss YO!!

6 Julio 2009 | 08:09 PM

mayye

mayye dijo

Rosi:
No me sorprende para nada de alguien que a los doce años respondió cuando la mandaron "al Congo" que ahora ese país se llamaba distinto... jejeje
Gracias por tus bellos pensamientos acerca de mi madre. Disfruta de la tuya y de sus dos cocinas y demás excentricidades y por sobre todo: no dejes de contarme esas anécdotas de vida tan ricas!!!
Acepto la invitación, pero visto que es "mi día" ¿Podría tomar té? XD!
Un beso enorme y gracias por saludarme!!!!

6 Julio 2009 | 08:51 PM

mayye

mayye dijo

Polly:
Tener una amiga tan diametralmente opuesta a mí y tan especial como tú, es un regalo mejor que el que me has enviado!!!
Un beso grande y salúdame a doña Silvana!

6 Julio 2009 | 08:53 PM

curarme-de-ti

curarme-de-ti dijo

Aún ando emocionada con la lectura de tu carta, imagino cómo te hizo sentir a ti (aunque a los 21 años hay ciertas cosas que todavía no nos gusta que nos digan). También yo guardo alguna similar que vino de la mano de mis padres y son como un pequeño tesoro en medio de mi mar de recuerdos. Sigo creyendo que es una maravillosa manera de desearte un feliz cumpleaños y, con el paso del tiempo, aprendes a valorarla aún más. 1 Besiño grande

7 Julio 2009 | 02:49 PM

mayye

mayye dijo

Curarme de ti:
Llevas sobrada razón al decir que a los veintiuno tal vez no aprecié a conciencia esta carta. Sin embargo, es cierto lo que mamá decía al principio: es mi formato discursivo predilecto, creo que las cosas se dicen mejor por carta... Y es que las palabras se las puede llevar el viento o la vida separarnos de las personas que amamos, pero si podemos conservar esas joyas de papel y tinta nunca estaremos solos.
Un beso!!!

7 Julio 2009 | 03:37 PM

Janton

Janton dijo

En primer lugar feliz cumpleaños (atrasado, lo siento)

En segundo lugar, que sana envidia me ha provocado la lectura de esa carta. Que distinta en todo tu madre de la mía... Ya sé, ya sé, no es algo que pueda compararse, por supuesto. Y sin embargo, que envidia, caramba...

10 Julio 2009 | 12:46 PM

mayye

mayye dijo

Janton:
¡Gracias! Y no hay atraso alguno para sentirlo.
Hubieras encantado a mi madre. Disfrutaba de conocer y rodearse de gente inteligente y talentosa. ¿Un secreto? Yo siento envidia de aquellos que pueden levantar y teléfono y llamar a sus madres...
Un beso!!

10 Julio 2009 | 04:22 PM

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Sobre mí

Soy Mayye y vivo en Argentina.Tengo algo más de treinta años, casi todos ellos de lectora empedernida. Detesto las etiquetas genéricas: que si muy leído y popular no es literatura y si casi incomprensible y solo conocido en los círculos académicos entonces es arte. Tal vez porque a pesar del tiempo pasado en las aulas y de las competencias adquiridas sigo siendo lo que al principio: solo una lectora más (de diarios, revistas, novelas, ensayos...). Me acompañan Ivy, Beby y Marche en esta aventuras de palabras. Por ello hoy les invito a compartir mi pequeño espacio en este no-lugar, tomemos algo juntos y disfrutemos.
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