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La Coctelera

Mayye

entre palabras y Holy Hill...

15 Julio 2009

De sus manos enlazadas...

Tomados de la mano avanzaban a buen ritmo por el sendero aeróbico del pueblo. Ella embutida en un conjunto deportivo morado y él muy sobrio de negro. El corto cabello de la mujer apenas acariciaba sus mejillas de un tono muy pálido aunque teñido en lo alto de los pómulos del más brillante rubor. El bigote de él casi se perlaba del sudor que el esfuerzo físico le imponía pero no aflojaba el paso y tan solo sostenía la mano de su compañera para darse ánimos.

Era la misma rutina todas las mañanas muy temprano, solo variaban los colores de sus vestimentas y a veces el tono de los cabellos de la mujer. Ellos eran así, gente de hábitos arraigados profundamente. Antes de emprender el retorno al final de la senda él sonrió enternecido por el leve jadeo que el ejercicio arrancaba de entre los labios femeninos.

Sabía bien lo mucho que detestaba Celia este tipo de actividad, que lo suyo era dedicarle horas a la pintura y al trabajo de punto. Sin embargo, allí caminaba tomada de su mano, jamás mencionó malestar alguno, nunca profirió una palabra que mostrara un solo resquicio de duda o molestia. Era la que cada día le despertaba con un suave beso en los labios y se alistaba para la caminata desde el día siguiente a aquel cuando él fue dado de alta del centro médico donde estuvo internado tras un severo infarto.

– Una dieta balanceada y ejercicio físico diario, Arturo –dijo el médico firmando la ficha– nada de sedentarismo, ni de auto compadecerse. A la maquinita se la cuida para que nos lleve hasta donde hayamos de llegar, mi viejo –miró brevemente a la mujer y a los que les rodeaban como un cerco antes de proseguir– Cambie esa cara Celia. Que ahora es cuando usted por fin  impondrá  orden en la vida de este hombre…

Ella sonrió casi con tristeza al intento de broma del galeno y no cejó en sus esfuerzos por hacerle la vida más fácil y mantenerse a su lado. Tal vez ella ya no recordara que los viernes el solía llevarle una solitaria flor a la salida del trabajo, o que le confesó sus sentimientos bajo la sombra acogedora de un sauce llorón, ocultos detrás del tronco de ojos curiosos; pero seguro recordaba cada píldora que debía ingerir y los horarios, el nombre de las enfermeras que lo atendían y el número de la consulta del especialista a quien visitaba cada seis meses. Porque ella era así y caminar tomado de su mano era lo que necesitaba para que su tonto corazón siguiera latiendo.

Emprendían el retorno y sentía sus pasos un tanto inestables, pero respondió a la sonrisa masculina con un suave apretón de sus unidas manos. Sólo Dios sabía lo poco que disfrutaba haciendo estas caminatas diarias. Pero eran casi su religión desde hacía tres años. El susto de ver a Arturo al borde de la muerte era acicate más que suficiente para levantarle cada mañana, vestirse y acompañarle. Quizá él ya no recordara que sus flores favoritas eran las fresias o que cada sauce llorón era una marca en su corazón del lugar que cobijó los primeros besos compartidos. No obstante, él cada día le sonreía al despertase con un beso y tomaba su mano con la suya mucho más grande para recorrer juntos ese sendero. Y eso era todo lo que ella necesitaba, saber que iba a su lado para que su corazón latiera en paz.

Porque ellos eran así: gente sencilla, de hábitos arraigados. Los hijos ofrecieron pagar a un profesional para que acompañe a Arturo, las nueras compraron entre las tres uno de esos aparatos para caminar que se veía en las publicidades de la televisión, los nietos le invitaron a ir con ellos al gimnasio… Arturo agradeció a unos y a otros, pero prefirió tomar cada día muy temprano la manita de Celia y caminar a su lado, como aquella mañana de hacía cincuenta y cuatro años cuando salió de la capilla con su esposa del brazo.

 

(Ilustración: "Emiya y Saber" del Animé Fate stay nigth)

servido por mayye 12 comentarios compártelo

12 comentarios · Escribe aquí tu comentario

rosa-rizalas

rosa-rizalas dijo

Que imagen tan tierna has creado en mi retina sin ser testigo.

Me gusta como cada uno cree que el otro se ha olvidado de su arbol, o de sus flores o de aquel momento de su historia en común, pero se necesitan tanto el uno al otro que eso no es lo importante, lo importante es estar juntos.

Como me gustaría dentro de 30 años pasear por ahi de la mano de Ferdi, sin ataque cardiaco de por medio claro está.

Besicos.

16 Julio 2009 | 12:01 AM

Polly

Polly dijo

muy bueno... no estoy muy inspirada para escribir, solo queria decirte que tu relato me hizo acordar a mis viejos....

beshotes!!

16 Julio 2009 | 01:28 AM

gaomy

gaomy dijo

Enternecedor relato, el amor puesto a prueba, con la tenacidad de uno en que el otro permanezca bien, los cuidados y la manera de seguir juntos en los habitos. La imagen que logras en el relato me recordo a mis abuelos.

Un beso Mayye.

Fue lindo, muy precioso.

16 Julio 2009 | 03:28 AM

mayye

mayye dijo

Rosi:
Me alegra que la imagen te haya llegado tan vívidamente.
Muchas veces parece que el otro olvida los detalles, sin embargo en el diario hacer de la pareja se refleja todo el mundo de sentimientos y desafíos que afronta y comparte cada quien.
Espero como tú que dentro de treinta años vivas esa experiencia con Fer y que mandes las fotografías para compartir la dicha. Aunque sé mi querida amiga que no necesitas de ese tiempo, pues lo de ustedes es así de profundo ya.
Un beso enorme a ambos y a disfrutar de Cerdeña!!

16 Julio 2009 | 01:10 PM

mayye

mayye dijo

Polly:
En verdad pocas cosas podrían alegrarme más que esa frase: "...me hizo acordar a mis viejos". Porque ahora sé que parte del relato lo viven ellos cada día.
¡Gracias por comprender la narración!
Un beso!

16 Julio 2009 | 01:14 PM

mayye

mayye dijo

Gaomy:
Como le decía a Polly ¡Gracias por dejarme el recuerdo de personas importantes para ti reflejadas en Arturo y Celia!
Creo en el amor que supera pruebas, aunque yo misma no lo viva. Creo que en los hábitos y la mutua compañía el amor se fortalece y prevalece.
Un beso mi querida amiga!

16 Julio 2009 | 01:17 PM

bebi

bebi dijo

May: Opino lo mismo que Rosa, me transportaste a un lugar donde no estuve jamás y lograste que pudiera ver a esta pareja en el increible calidoscopio que representa tus visiones del mundo. Es hermoso. Otro buen día gracias a tu alentadora mirada de las cosas sencillas.

Un saludo y un abrazo grande.

B*

16 Julio 2009 | 06:48 PM

mayye

mayye dijo

BeBiKa!
¡Gracias por pasarte por esta tu casa y por tus amables palabras!
Es que a veces en busca de lo ampuloso y lo perfecto olvidamos que los actos más sencillos encierran universos propios más allá de lo visible.
¡Ojalá llegáramos a ver antes de que sea tarde que la dicha está allí, al alcance de la mano o entre los dedos enlazados de quien camina a nuestro lado!
Un beso, mi pequeña musa!

16 Julio 2009 | 07:12 PM

curarme-de-ti

curarme-de-ti dijo

Cuánta ternura en tus palabras, Mayye. Qué linda sensación la de que, aún pasando todos esos años, ambos sigan los hábitos sin desgana y uno apoye al otro en sus diarias caminatas. Sería imposible que, tal y como los dibujas, fresías y sauces llorones no estuvieran en la memoria de ambos. Bellísimo relato magníficamente dibujado. 1 Besiño grande

17 Julio 2009 | 03:18 PM

mayye

mayye dijo

Curarme de ti:
Arturo y Celia son solo reflejo de situaciones que todos hemos tenido la bendición de ver alguna vez y del anhelo sincero de creer que es posible recordar fresias y sauces llorones a pesar del tiempo...
Gracias por tu apreciación del relato!
Un beso y feliz fin de semana!

18 Julio 2009 | 01:18 AM

Yssys27 R

Yssys27 R dijo

Esta historia me ha llegado a lo más profundo de alma, la he vivido y disfrutado intentamente de forma personal, y no en este caso ninguno se olvida de nada, todo lo tienen muy presente y además se dan cuenta de que cada día vividos juntos se han ido amando aun más, no acostumbrandose el uno al otro y si, sin necesidad de ayuda por parte de nadie, ellos dos solos, sin infartos de por medio, solo que un día algo sucedió y... no puedo seguir. Los hijos siempre ahí pero sabiendo que ellos pueden...esto me trae recuerdos muy tiernos y triste a la vez. Yo por primera vez desde hacía muchos años negandome el amor aun con lo qu estaba viviendo, dije SI EL AMOR INCODICIONAL Y PARA TODA LA VIDA EXISTE. Un abrazo

30 Septiembre 2009 | 09:00 PM

mayye

mayye dijo

Yssys: Tus palabras son muy sentidas y me haces sentir humilde porque al narrar eran sentimientos conocidos los que intenté plasmar...
¡GRACIAS POR ENTENDER!

2 Octubre 2009 | 02:34 PM

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Sobre mí

Soy Mayye y vivo en Argentina.Tengo algo más de treinta años, casi todos ellos de lectora empedernida. Detesto las etiquetas genéricas: que si muy leído y popular no es literatura y si casi incomprensible y solo conocido en los círculos académicos entonces es arte. Tal vez porque a pesar del tiempo pasado en las aulas y de las competencias adquiridas sigo siendo lo que al principio: solo una lectora más (de diarios, revistas, novelas, ensayos...). Me acompañan Ivy, Beby y Marche en esta aventuras de palabras. Por ello hoy les invito a compartir mi pequeño espacio en este no-lugar, tomemos algo juntos y disfrutemos.
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