De silencios...
Ha sido un mes y medio de lo más extraño en mi vida.
El silencio parece ser la tónica de este período.
No estoy deprimida ni ninguna de esas posibles explicaciones que serían una manera apropiada de salir de la situación. Es simplemente que cada vez que he intentado sentarme a escribir qué pasa por mi cabeza, sin necesidad de hacerlo de manera bonita solo dando forma gráfica a mis pensamientos, las palabras han huido de entre mis dedos negándose a quedar plasmadas en la pantalla del ordenador.
Tengo un plazo de entrega para la revista que vence el viernes. Tengo un tema para desarrollar. Y tengo una editora – amiga personal para más inri– que hasta me deja mensajes en el muro del facebook recordándome “que me cope” y mande el texto antes del 11. Tengo muchas cosas como verás, pero carezco de eso que no puedo definir y que me hace una persona productiva. Es como si la escritura me hubiera abandonado mientras miraba hacia otro lado y al girarme para continuar noté su ausencia, pero creí ingenuamente que volvería enseguida, dado que nunca se ha ido por mucho tiempo, sabe que no sobrevivo mucho sin ella.
El caso es que la primera semana se hizo más de un mes.
Y hoy, al suspender un viaje planeado a Paraná, me senté a leer mensajes de mi bandeja de correo electrónico. Uno de esos mensajes me llamó poderosamente la atención, uno de Gaomy en el que me deseaba que estuviera bien dado que hacía rato no daba señales de vida. Allí caí en cuenta.
El escribir no me abandonó a mi suerte. Al contrario. Yo dejé de lado la disciplina y eso permitió que mi apatía supere las cotas aceptables. Llegó el momento de tomar decisiones.
Así que aquí estoy…
Rompiendo el silencio







jotatrujillo dijo
Bienvenida, amiga. Hay veces en que la inspiración -esa "madame", esquiva y azarosa- nos abandona a nuestra suerte, sin querer saber de obligaciones, amistades o disciplinas.
Aunque a veces, también, es necesario desconectar, limpiar las antenas, pulir las herramientas y dejar que el granero se vaya llenando poco a poco, que no solo se debe gastar sin reponer de historias y vivencias.
Lo malo del silencio es que no se sabe lo que hay detrás de él.
Por eso me alegra tu vuelta, dejando constancia de que sigues.
Un abrazo.
7 Septiembre 2009 | 05:37 PM