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La Coctelera

Mayye

entre palabras y Holy Hill...

6 Octubre 2009

De Damiana II

Si alguien se preguntó alguna vez cómo terminó Damiana Blanco sola y con un hijo en un pueblo perdido del interior de Misiones, se cuidó muy bien de guardarse la curiosidad para sí mismo.

A los veinte años era una mujer de extraña belleza, las trenzas recogidas en lo alto de la cabeza, esos oscuros ojos rasgados y los vestidos de suaves telas que usaba llamaban la atención sobre su persona. Los vecinos de Mártires eran gente sencilla, de costumbres arraigadas y "la Damiana" era una mujer caída cuyas malas costumbres no eran del agrado de muchos. El gendarme con el que vivía había muerto en una redada en la frontera y contra todo pronóstico ella se quedó y crió a su hijo en la casita verde a la salida del poblado.

Don Antúnez decía que le recordaba a su Guadalupe, la malograda hija que perdiera décadas atrás, y fue ese parecido (que nadie más que el anciano encontraba) el que le valió la tomara bajo su ala y la contratara como cocinera de su casa. Aunque muchos pensaron mal de la situación y acusaron a "la Damiana" de malas mañas con el pobre viejo, las cosas no tomaron ese rumbo. Antúnez jamás logró separar la imagen de su hija de la de la joven que se traía cada día en brazos a un niño y se pasaba las horas entre cazos y fogones. El trabajo era duro debía cocinar para el patrón y para la peonada, pero no se quejaba porque podía tener junto a ella a Juan Antonio.

Valentino le había enseñado a vivir con lo justo, a divertirse hasta el límite y a no conformarse.

Damiana fue una buena alumna. A los dieciséis años se fugó con el "tano", por tres años fueron amantes y aunque la diferencia de edad se notaba, ellos no necesitaron dar explicaciones a nadie. El padre cura les visitaba cada vez que pasaba por el pueblo para que se "pusieran a cuenta frente a Dios", pero para su sorpresa era la jovencita quien se negaba sistemáticamente alegando que "de latines hasta las narices".

Cuando las noticias de la muerte del italiano llegaron hasta la casita verde, Damiana apretó en una delgada línea sus labios y cerró la puerta en la cara de un atribulado sargento Rodríguez, compañero de mil y una historias del muerto. No con poco asombro el sacerdote recibió en la siguiente visita a Damiana en la capilla y atendió el pedido de la joven viuda de "anotar" al pequeño. Firmemente pronunció su apellido, el hombre de iglesia intentó convencerla de que se podía arreglar que el niño llevara también el de su progenitor. No hubo argumento que valiera para mover a la madre de su postura y así Juan Antonio Blanco se alejó aún más aquel fantasma italiano que conociera su madre un domingo en la plaza principal de Posadas.

(Ilustración: "La viuda")

servido por mayye 8 comentarios compártelo

8 comentarios · Escribe aquí tu comentario

AVE FX ------

AVE FX ------ dijo

ESTOY ENGANCHADA A TU RELATO, QUIERO MÁS.

ABRAZOS Y BESAZOS

6 Octubre 2009 | 03:40 PM

rosa-rizalas

rosa-rizalas dijo

Tus relatos me enganchan, todos, lo sabes bien. Y éste no es para menos.

Que fuerza la de Damiana, y no la que tú le das con la narración, por que la haces de tal manera que no pienso en ella cómo alguien ajeno, un ser inventado o un recuerdo, es real, Por eso esa valentía en aquellos lejanos y algo oscuros tiempos todavía me admira más.

Eres una excelente 'cuentista'.

Un beso amiga.

6 Octubre 2009 | 04:14 PM

jotatrujillo

jotatrujillo dijo

¿Como "amasáis" vuestros relatos los sudamericanos, que se leen con un regusto especial y que tienen sabores de receta antigua e ingredientes comunes, pero que "guisados" con cuidado y esmero, hacen un manjar de lo sencillo?
Es verdad que el relato da para mucho mas, pero Damiana, ha quedado perfectamente retratada.
A eso se le llama saber narrar y tú, amiga, lo heces de maravilla.
Un abrazo.

6 Octubre 2009 | 06:36 PM

gaomy

gaomy dijo

Excelente relato, se queda uno deseando saber mas, la manera en que lo narras es una delicia, me parece un maravilloso post.

Un beso.

6 Octubre 2009 | 11:53 PM

dayyne

dayyne dijo

Me paso cada mañana, adevorar tus relatos que me encantan, gracias por compartir, un beso

7 Octubre 2009 | 11:53 AM

Janton

Janton dijo

Pues ya lo sabes, tienes a tus lectores, entre los que por supuesto me cuento, literalmente en ascuas...

8 Octubre 2009 | 12:53 PM

poly

poly dijo

Se, mayuka que paso despues'? me encanta la historia de Damiana, asi q quiero saber mucho mas de esta gran mujer-!!

Beshotes Poli

18 Octubre 2009 | 11:52 PM

mayye

mayye dijo

GENTE HERMOSA!!!
Perdón por no responder antes!!!!!
Estoy poniéndome al día con la vida en general... Cuestiones laborales (o falta de ellas...) me tienen medio alejada pero estoy volviendo.
Un beso a todos y gracias por sus bellos comentarios!!!
Mayela.-

24 Noviembre 2009 | 02:14 PM

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Sobre mí

Soy Mayye y vivo en Argentina.Tengo algo más de treinta años, casi todos ellos de lectora empedernida. Detesto las etiquetas genéricas: que si muy leído y popular no es literatura y si casi incomprensible y solo conocido en los círculos académicos entonces es arte. Tal vez porque a pesar del tiempo pasado en las aulas y de las competencias adquiridas sigo siendo lo que al principio: solo una lectora más (de diarios, revistas, novelas, ensayos...). Me acompañan Ivy, Beby y Marche en esta aventuras de palabras. Por ello hoy les invito a compartir mi pequeño espacio en este no-lugar, tomemos algo juntos y disfrutemos.
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